jueves, 26 de abril de 2012

Kum*

(Foto cortesía de Puri Menaya)

La era del hombre

Cuenta el cuento que hace mucho mucho tiempo, antes de que el mundo fuera como lo conocemos, los hombres compartían su existencia con otros seres que habitaban las eras por derecho propio.

Eran los tiempos en que los dioses perdían al dominó con los gigantes y los elfos se encargaban de mantener el equilibrio de todas las cosas. Las hadas eran entonces mensajeras de buenos augurios entre los reinos de la vida y la muerte, los gnomos arbitraban en las leyes naturales y las sirenas hacían las veces de guía en las difusas fronteras de lo real y lo inventado.

Nadie recuerda cómo fue que unos seres con tan poca enjundia y tan escaso saber como los humanos, fueron tomando parte y voz en asuntos y aconteceres que estaban muy lejos de poder manejar. El caso es que el mundo, los días y la existencia misma, empezaron a perder la memoria, el cabello y la razón, y los magos anunciaron el final de los tiempos y la llegada de la Edad del Hombre.

Los moradores de aquellas tierras fueron adquiriendo poco a poco la textura de los sueños y hubo quienes habitaron desde entonces en odas, mitos y leyendas en espera de tiempos mejores. Otros se ocultaron para siempre en lo más recóndito de bosques, océanos, cuentos y montañas, mientras los dioses, ya enfermizos, daban lugar a las religiones.

Dicen que las criaturas más intrépidas se camuflaron en los circos, donde adoptaron oficios e identidades que les permitieron seguir existiendo a cambio de vivir vidas errantes en un mundo inane, donde ya nada es lo que era ni parece lo que es.

Así, los payasos, que en otros tiempos fueron confundidos con los ángeles, se vistieron con grotescas ropas y ocultaron sus rostros tras máscaras tristes que hacían reír a los hombres y llorar a los niños. Cuenta la leyenda que antes de entrar en los circos, los payasos fueron personajes respetados como guardianes del saber sublime que lleva a la felicidad y que tenían la misión de procurar el despertar espiritual y la lucidez en aquellos individuos que les eran asignados. Entonces se encargaban, no de hacer reír, sino de recordar a la gente olvidadiza cómo se hacía para ser feliz.

Hay quien dice que aún conservan aquel saber y que siguen guardando a buen recaudo los mapas secretos de los rumbos invisibles y los senderos inciertos que conducen inequívocamente a la felicidad. A una felicidad que aún parece lo que es y que es aún lo que era. Es por eso que se ríen. O que lloran, que para el caso… es lo mismo.

Todo esto cuenta el cuento y muchísimas más cosas. Pero, ¡bah...! ¿Quién puede creer aún en cuentos en la Era de los Hombres?

Kum*:  Haikum*

7 comentarios:

  1. "Hay quien dice que aún conservan aquel saber y que siguen guardando a buen recaudo los mapas secretos de los rumbos invisibles y los senderos inciertos que conducen inequívocamente a la felicidad. A una felicidad que aún parece lo que es y que es aún lo que era. Es por eso que se ríen. O que lloran, que para el caso… es lo mismo" Sencillamente genial, me quito el sombrero, ese que me regalaste un día y con él te hago una reverencia.

    Abrazos,

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  2. Ahorita que tengo el micrófono otra vez, vuelvo a pedir "un" aplauso para Tor y Maribel, porque no estuvieron pero sí.
    No, no "unos" aplausos,... UNO. ¿Es que ya no se acuerdan? A ver:

    "¡PLAS!"....

    Eeeeeeeeeeeeeeeeeso....

    Besos payasos.

    Pd: Cariños para Su y Acu, que se están pegando el curro de pasarnos el cepillito por la memoria.

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  3. Kum* yo creo en los cuentos porque ellos son el deposito de la sabiduría, de los populares estamos hablando, y tienen su parte de razón y de sueños, que al final de eso se nutre la vida.

    Desconocía que la formación de la Tierra fuese de esta forma. Ahora me cuadran muchas cosas.

    Buen relato, que como me ocurrió con la mayoría, no pude apreciar en su momento.

    Abrazos.

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  4. Si no fuera por los cuentos, nuestra capacidad de soñar se vería seriamente perjudicada.
    Gran micro, Kum*
    Un aplauso: ¡Plas!

    Y un abrazo.

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  5. Este quien coño es? ponéis a cualquiera...

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Y dices...