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(Foto cortesía de Purificación Menaya) |
Ya estás aquí, y le abrazó, y sonrió. Estoy haciéndome un té ¿quieres tú?
No, ahora no, ahora no. Hemos de hablar. Ella volvió a
sonreír feliz y le besó.
Hoy pareces otro, estás muy raro, ¿estás bien? Sí, ¿por qué
lo dices? Me voy, no quiero
verte más, nunca, nunca, nunca, nunca más. Me voy.
Sentémonos y toma un té, un té en paz.
Qué raro sabe este té. Pues yo le encuentro muy bien. Tiene
gustacho a jabón, jabón.
Pues es oriental. Qué raro sabe este té. Me estoy sintiendo
muy mal. Yo me pondría un poco a rezar.
La vas a diñar. Jajajaja. Prepárate a morir.
Jajaja. Ahora gozaré de libertad. Se acabó el mal humor. Y
los días sin sol.
Voy a volver a soñar. Sin tu rostro gruñón. Volveré a ser
feliz.
Por fin me libero de ti.
Elena, ¡Cuánto arte tienes! No solo tus letras en este caso nos deleitaron, si no también, tu interpretación. Además saliste con un temple envidiable.
ResponderEliminarPrecioso.
Bessets.
¡¡¡Compañera!!! ahora que leo el relato me quedo más alucinada de que consiguieras encima ponerle música.
ResponderEliminarEres grande.
Un abrazo,
Estuviste la mar de divertida, Elena. Recuerdo ese momento con una sonrisa como esta :-)
ResponderEliminarGuardo tu micro como un tesoro.
Besos.
Qué gusto volver a recordar este gran micro. Una auténtica obra maestra, la historia, la presentación, la interpretación...
ResponderEliminarBesos
Elena lo tuyo es ser original, y encima cantas bien...
ResponderEliminarBesitos
que no había podido decir nada hasta ahora
ResponderEliminarFue muy emocionante, aunque me salieran algunos gallitos. Muchas gracias por vuestra compañía. Lo pasé muy, muy bien.
Sorprendente y sorprendido, tengo que comprar tu libro y disfrutarte!!
ResponderEliminarBesos!